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La liturgia de Maitines (Oficio de Lecturas), que empieza con las palabras: "Señor, ábreme los labios. Y mi boca proclamará tu alabanza", marca el inicio de la jornada. La hora del amanecer es propicia al silencio y a la profundización de la fe.
Un breve rato de oración personal al que siguen los Laudes, plegaria de alabanza a Dios por el don del nuevo día. Un rato de tiempo libre y seguidamente la celebración litúrgica más importante de toda la jornada: la Eucaristía.
Desayuno y trabajo en las respectivas oficinas y servicios del monasterio. La mañana termina con una hora de "lectio divina"; tiempo clave para que los miembros de la comunidad se adentren en la Sagradas Escrituras o profundicen temas teológicos. |
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